Hace ya 4 años se veía en las noticias del mundo un hecho que casi nadie podía creer: “el nacionalismo alemán renacía en pleno siglo XXI. Los principales diarios del mundo titulaban con alarmantes frases como “neonazis en el parlamento”, o “radicales de derecha logran el 10%”.
Lo impactante era que el partido nacionalistas más radical de Alemania, uno de los pocos que se atreve a decir que los alemanes de la II Guerra Mundial no eran criminales y que el holocausto no es de la magnitud que se promociona hoy en día, allá conquistado a más de 100.000 electores de Sajonia, que viven bajo una constante reeducación anti-nacional.
Claro que ninguna de las afirmaciones eran tan reales, lo cierto era que el NPD, lograba entrar en un Landtag (parlamento regional) por primera vez después de la reunificación alemana, en Sajonia, y lo hacía con el 9,3% de los votos, subiendo del más de un 7,5%.
Ya han pasado más de 3,5 años desde que entraran al parlamento sajón 12 parlamentarios nacionalistas, de los cuales hoy solo quedan 8. Varios han traicionado al partido uniéndose a fuerzas “nacionalistas moderadas” y más pequeñas aun, o creando nuevas fuerzas políticas fantasmales.
El próximo 8 de junio son las elecciones a las “Asambleas de Distrito” (Kreistag), una subdivisión territorial menor a un “Estado Federal”, pero mayor que un “Municipio”; y serán lógicamente una prueba para todos los partidos, especialmente para el NPD, que nunca ha logrado mantener una fuerza regular en una cámara regional.
Los nacionalistas ya tienen afiches, con lemas como “Fronteras seguras, alto a la criminalidad”; “El este elige Alemán”, o los candidatos por distrito algunos miembros del parlamento del Estado sajón, como Gitta Schüßler, quién es de la comisión de la familia, o Jürgen Gansel.
Por otro lado nacionalistas traidores como Mirko Schmidt, que es miembro del parlamento sajón gracias al NPD hoy tiene un nuevo partido, el Sächsischer Volkspartei (Partido del Pueblo Sajón), y ya ha iniciado conversaciones con el Republikaner para estas elecciones.

